Centro de Psicología: Yolanda Belenguer Llopis
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lunes, 2 de diciembre de 2013

Autoestima: un arma de doble filo.



Todos hemos oído hablar de ella pero, ¿qué es exactamente la autoestima? Podemos decir que es el amor que nos tenemos a nosotros mismos, el valor que nos damos y el afecto con el que nos tratamos. Y eso es algo muy positivo, tú decides cuánto vales, el problema es que lo haces en base a tu autoestima, y ahí es donde está el peligro, en todos los factores que pueden afectar a tu autoestima.


Para que me entiendas, la autoestima es como una semilla que plantas en la tierra, y riegas todos los días para que brote. Cuando brota, la sigues regando y abonando para que crezca, y de frutos o se convierta en un árbol bonito y robusto. De vez en cuando tienes que podarlo y darle otros cuidados necesarios. Como el árbol, la autoestima es algo que debes cuidar para que dé sus frutos. Pero cuidado, no es tan sencillo. Si plantas algo al aire libre, sea una pequeña plantita, un arbusto o un gran árbol, deberás tener cuidado de que no te lo roben, de las inclemencias del tiempo, de las travesuras de los niños, de los incendios… todo un conjunto de factores que pueden alterar el rendimiento de tu esfuerzo. No eres ese árbol, pero a las personas también hay cosas a las que les afectan, las diferentes actividades del día a día, la convivencia, el trabajo, la familia, los amigos, los problemas, los atascos, las opiniones de los demás… Como ves, las relaciones con los demás son muy importantes, ya que influyen (y mucho) en tu autoestima.
Hay que saber cuándo toca podar un árbol, o poner un apoyo para que crezca recto…y con las personas sucede lo mismo: hay que saber cuándo tenemos baja autoestima y hacer lo necesario para reestablecer nuestro bienestar.
¿Cuándo tengo baja autoestima? Cuando solamente eres capaz de ver los errores que cometes, no te valoras, no crees en ti mismo, cuando al compararte sueles pensar que eres peor o vales menos que los demás, experimenta emociones negativas… Y esto afecta a varias áreas de tu vida: la belleza, el éxito, el amor… 


Todo el mundo cometemos errores, tenemos un “mal día” en el que nos vemos feos o pensamos que no valemos, que no conseguiremos hacer bien algo o que hay otros mejores que nosotros. El problema viene cuando interiorizamos estas ideas, hasta el punto de creerlas, ya que esta actitud negativa y pesimista solamente nos ayuda a “tirar piedras sobre nuestro propio tejado”. 

Frases como: “no valgo para nada”, “soy inútil”, “todo lo hago mal”, “soy horrible”, “me lo merecía (haciendo referencia a un hecho negativo)”… son un maltrato muy grave hacia nosotros mismos que no deberíamos permitir, ya que podemos acabar matando ese árbol que llevamos dentro.
Además, las personas con baja autoestima, ponen en marcha diferentes mecanismos de defensa (para seguir pensando mal de ellos mismos y valorándose negativamente):

  • Suspicacia: piensan mal de la gente, ven motivos secundarios. Ej. “queda conmigo por pena”.
  •  Justificación: buscan un motivo para explicar las cosas que pasan (reforzando su baja autoestima). Ej. “aprobé porque era fácil”, “me dijo que estaba guapa, pero se lo dice a todas”.
  • Desviación: se centran en aspectos negativos en lugar de los positivos. Ej. “todos me han dicho que la cena estaba muy buena pero creo que la mesa no me quedó del todo bien”.
  • Incredulidad: no creen en las cosas positivas que les dicen los demás. Ej. “tus amigos dicen que soy simpática, pero es para quedar bien contigo, seguro que les caí mal”.

¿Te ha pasado esto alguna vez? ¿Cómo te sentiste? ¿Qué hiciste después? ¿Te has repetido este tipo de comentarios de manera habitual? ¿Conoces a alguien que lo haga?

 Recuerda que todos de vez en cuando tenemos un mal día, en que no nos tratamos con todo el cariño que nos merecemos, pero el problema es cuando este lenguaje hacia uno mismo se convierte en “lo normal”.
Sin embargo una persona con alta autoestima, se querrá y valorará, disfrutará de sus éxitos, aprenderá de sus errores sin recrearse en los fracasos ni entrar en una espiral de negatividad, utilizará un lenguaje objetivo y menos dañino hacia su persona, experimentará emociones positivas…

Como ves, la autoestima es un aspecto muy importante en nuestras vidas, y según cómo nos encontremos con nosotros mismos, qué emociones tengamos, cuidaremos de nuestro árbol para que crezca sano y fuerte y pueda resistir ante las adversidades, o lo dejaremos que se marchite y sea vulnerable a todo tipo de “ataques”.
Tú decides qué quieres hacer con tu árbol, yo te dejo ya, que tengo que ir a regar el mío. =)



En el siguiente post veremos cómo trabajar con la autoestima para tener una actitud más positiva hacia nosotros mismos, querernos más y al fin y al cabo, ser más felices.

jueves, 27 de junio de 2013

Viaje Emocional a Cachemira: 10 enseñanzas para mejorar tu vida.



Viaje Emocional a Cachemira: 10 enseñanzas para mejorar tu vida.




El martes pasado tuve el honor de poder asistir un mes más a las conferencias organizadas por ASNIE (www.asnie.org), que es la Asociación Nacional de Inteligencia Emocional. Esta ocasión, de la mano de Andrés Pascual ( www.andrespascual.com ), pudimos aprender todos los allí presentes, algunos ingredientes básicos de la ansiada receta de la felicidad.

Con este post, intentaré transmitiros los aprendizajes y emociones allí vividas, en forma de pinceladas prácticas e incluyendo reflexiones personales, aunque sin duda haber estado presente en la conferencia, fue infinitamente más enriquecedor.

Andrés Pascual, bajo la premisa “no guardes en secreto tus nobles pensamientos y sentimientos, compártelos con los demás”, nos presentó 10 enseñanzas de sus viajes traducidos en vivencias para mejorar nuestras vidas, que son las siguientes:


  • 1)    No juzgar: “Mirad no solo lo que queráis o esperéis ver, no juzguéis...abrid los ojos y veréis el mundo muy diferente”. En ocasiones solamente vemos lo que queremos ver, solamente nos fijamos en los defectos de los demás, o en su apariencia. ¿Cuántas veces te ha pasado eso de conocer a una persona, creer que era de una manera y luego era de otra? ¿Cuántas veces has pensado que alguien era incompatible contigo y con el paso del tiempo se ha convertido en uno de tus mejores amigos? Es hora de poner fin a los prejuicios, de conocer el conjunto y después opinar, ya que ni es oro todo lo que reluce, ni realmente nos va a ayudar juzgar a una persona antes de conocerla, y seguramente nos estemos perdiendo muchas cosas buenas que la vida nos podría brindar.
  • 2)      Pedir ayuda y dar las gracias: vivimos en un mundo en el que pedir ayuda es para algunos, mostrarse débil ante los demás. Dejando de lado prejuicios acerca de si son los hombres los que menos preguntan o las mujeres. Cuando pedimos ayuda, no solo no solamente nosotros estamos recibiendo ayuda, estamos dándole al otro la oportunidad de ayudar y sentirse bien, de crecer, de compartir, de conectar con los demás…Y por supuesto dar las GRACIAS, una palabra tan importante y tan olvidada a la vez, siete letras capaces de sacar sonrisas, capaces de hacer sentir bien, capaces de crear vínculos, siete letras necesarias sin duda alguna. Recuerda el dicho “ser agradecido, es de bien parido”, y que la confianza con ese familiar, con ese amigo, con ese conocido…no sea la que te haga olvidarte de que ellos también merecen tu gratitud.

  • 3)      Aprender a calibrar tus miedos: “Distinguir la maldición del miedo del don del miedo…ansiedad innecesaria o alerta adaptativa”. No es lo mismo crearte barreras mentales por miedos que realmente no podrían causarte un gran daño, que tener miedo a algo que objetivamente es peligroso. Tener miedo a una hormiga puede ser perjudicial para ti, es innecesario que sientas ansiedad ante tan diminuto insecto, a no ser que sean venenosas. Sin embargo, si te cruzas con un león, es totalmente adaptativo y recomendable que tengas miedo, ya que esto sí puede tener consecuencias negativas para ti.
  • 4)      Abrirte a la espiritualidad: “entregarte sin esperar nada a cambio...serenidad, paz, llenar el vacío que tenemos en el pecho”. Más allá de religiones y dioses. Todos tenemos un vacío en el pecho que podemos llenar. ¿Cuántas veces has ayudado a alguien y te has sentido mal? ¿Cuántas veces has ayudado a alguien, has respirado hondo y te has sentido un poquito mejor persona? Realmente lo bonito es no esperar nada a cambio, ya que así valoraremos muchísimo más ese “regalo” con el que nos recompensen, esa gratitud inesperada. Además, cuando no esperamos nada, no sentimos dolor o desengaño al no recibir nada, ya que ¿cuántas veces has ayudado a alguien, esperando algo a cambio y ni siquiera te ha dado las gracias y eso te ha hecho sentir mal?
  • 5)      Descubrir el camino: “Descubrir que lo importante es el camino...imprescindible disfrutar de él mientras llegas al destino”.  ¿Cuántas veces te has fijado una meta y al conseguirla te has dado cuenta que no has disfrutado mientras te esforzabas por ello? Como experiencia personal, me viene a la cabeza el día de mi graduación, ese día en el que tras cinco años, había conseguido mi meta, ser psicóloga. Ese día en el que me di cuenta de que por mucho que hubiera disfrutado durante esos cinco años, de haber pensado en esta frase desde primero de carrera, habría disfrutado aun más.
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  • 6)      Descubrir que no existen límites: “La vida no tiene límites...rompe tus barreras interiores, que nadie te diga que no puedes hacerlo…”. Los límites son las barreras que nos ponemos nosotros mismos, o los demás, y al creérnoslas, nos hacemos menos capaces. ¿No has oído eso de “lo consiguió porque no sabía que era imposible”? No te sientas incapaz, sueña, y lucha por conseguir hacerlo realidad, SÍ PUEDES, solamente tienes que creer en ti.
  • 7)      Construir tus propios universos: “cada uno tiene sus reglas”. Es verdad que ante situaciones diferentes no podemos utilizar las mismas enseñanzas, valores y reglas. Es necesario tener una enorme capacidad de adaptación, para poder diferenciar qué necesitamos en cada momento, para poder crear microuniversos en los que desenvolvernos con todas las herramientas útiles para cada situación.
  • 8)      Contemplar tu vida con perspectiva: “darte cuenta de lo pequeño que eres y darle la importancia justa a las cosas”. En ocasiones, con todo el ajetreo del día a día, nos saturamos y vivimos como agobiantes y estresantes situaciones que vistas en frío, no son para tanto. Sería bueno poder tener una montaña a la que subirnos y desde la calma, al soledad, el silencio y la distancia, poder ver de manera más objetiva las cosas. 
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  • 9)      Aprender a vivir el ahora: “La vida es caos, no se detiene…el único momento es el AHORA…como la flor de loto, debemos nacer incluso en las peores condiciones”. ¿Cuántas veces te has arrepentido de no hacer algo cuando podrías y cuan do has querido hacerlo ya era demasiado tarde? Arrepiéntete de lo que no hayas tenido valor a hacer, ya que hay trenes que solamente pasan una vez. A  veces, para ponerle coraje y lanzarnos, nos vendrá bien pensar AHORA O NUNCA.
  • 10)  Descubrir tu verdadero yo: “descubrir aquellas cosas que llevas dentro…entrega desinteresada a los demás...el amor es lo único por lo que merece la pena vivir”. En situaciones límites, es cuando acostumbramos a sacar lo mejor y lo peor de nosotros mismos. No esperes a tener que perderte en el desierto con un grupo de personas a tu cargo para sacar lo mejor de ti, no esperes a viajar a la otra punta del mundo para ayudar a los demás y crecer como persona. Dedícate tiempo para ti, para conocerte, para trabajar en lo que te gusta de ti y en lo que no, para compartir con los demás, para dejar esa “huella eterna” aunque nuestra vida sea algo tan efímero y diminuto en el universo, que solamente unos pocos tendrán el honor de compartir contigo.

 “Al final de cada pozo siempre hay una luz…siempre hay una puerta por la que volvemos a nacer”

Y es aquí, cuando llegados a este punto, te das cuenta de todo lo que tienes que hacer, no sólo por ti, sino también por los demás, no solamente día a día, sino planificando metas a corto y largo plazo, creando planes de acción para conseguirlos.


Os dejo una frase que me encanta y viene como anillo al dedo con esta experiencia: “Nunca te acuestes sin un sueño y te levantes sin un motivo”.


Agradezco el tiempo que habéis dedicado en leer este post, y si queréis cambiar vuestra vida aunque solamente sea 90 minutos al mes, os recomiendo que forméis parte de esa pequeña familia que ha creado Asnie (www.asnie.org ), en la que ellos te regalan las herramientas durante 90 minutos para que el resto del mes seas tú el que poniéndolas en práctica, te sientas un poquito más feliz, un poquito más cerca de tus sueños.


Gracias también a Fernando Pena, por recomendarme hace unos meses que fuera a una charla que me gustaría, en la que ni mucho menos esperaba recibir tanto.


Y sin duda, gracias a Andrés Pascual, ya que sin él, este post habría sido imposible.


Yolanda Belenguer Llopis, psicóloga en Valencia.